El siglo XXI transcurre presuroso, entre avances tecnológicos que sacuden cualquier tipo de predicción previa, reconfiguraciones lentas pero notables en el mapa político-económico mundial, intentos latinoamericanos de superación del capitalismo y el dilema existencial de que la falta de certezas estructurantes nos obliga a recorrer nuevos caminos a la hora de construir un conocimiento que se erija en práctica transformadora de la realidad imperante.
Sin duda, no es menor el desafío que nos planteamos. Pero existen convicciones firmes que nos sugieren encarar con ánimos entusiastas este reto. Por supuesto, no queremos involucrarnos desde cualquier lugar. En mayor o menor medida, todos los que a partir del 2002 – años más, años menos – comenzamos carreras de Ciencias Sociales lo hicimos para dar cuenta de una realidad nueva que disparaba infinitas posibilidades y que por su carácter, tan novedoso como disruptivo de lo conocido hasta entonces, requería de herramientas creativas (que dejaran de lado manuales inútiles e inaplicables) para interpretarla y aprovecharla. En ese sentido, así como en muchos otros, somos parte de una generación que se reivindica hija de los sucesos de diciembre de 2001 que derrumbaron, aún sin derrotarla del todo, la larga noche neoliberal. En consecuencia, la carta que queremos hacer jugar no es una más del mazo. Como estudiantes avanzados o graduados, aunque también como militantes, optamos por escoger un as de la baraja, que nos permita concretar en la práctica, esa actitud crítica y transformadora que postulamos – a veces sin poder resquebrajar ese perfil excesivamente consignista y políticamente correcto que tienen dichos términos – desde nuestros campos de estudio y militancia.
Por supuesto, entendemos que la realidad nacional ya no es la misma que la del principio de década. Las prácticas y estrategias deben ser repensadas, pero el desafío es el mismo: hacernos cargo en nuestras diversas identidades de una lucha popular que supo enarbolar una gran resistencia, obteniendo algunos triunfos significativos, pero que aún no ha podido pasar a la ofensiva.
Por todos esos motivos (entre muchos otros), es que decidimos crear este blog. Un espacio de debate que, deseamos, se constituya en una mirada original acerca de la coyuntura nacional e internacional. Otra vuelta de tuerca para un momento candente, donde todas las voces deberían escucharse para enriquecer la discusión. La necesidad de articular discursos contra-hegemónicos (que no tiemblen al momento de disputar sentidos y falsas verdades preestablecidas) se vuelve una urgencia histórica que no dudaremos en asumir.
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